martes, 7 de marzo de 2017

Macri lo hizo: juntó a todo el peronismo en una marcha en su contra


Más allá de los incidentes del final, la multitudinaria marcha de la CGT y la CTA se nutrió tanto de trabajadores que acercaron los gremios como de aquellos que fueron por su cuenta. Pero uno de los hechos más destacados fue la presencia de todos los sectores del PJ.
“Desde los tiempos de Herminio (Iglesias) que no concurro a una manifestación tan grande”, decía un dirigente del peronismo del interior bonaerense mientras caminaba por las inmediaciones de la Avenida 9 de Julio. A la multitudinaria marcha de las centrales obreras contra el gobierno se sumaron, además de los sindicatos, todas las expresiones internas del Partido Justicialista y muchos, muchísimos independientes.

Fue común ver al lado de un bombo identificado con alguna terminal gremial a un oficinista de traje y corbata, mientras por al lado de ellos pasaba algún dirigente del peronismo que en ningún caso recibió reproches o provocaciones. De hecho, los dirigentes del peronismo se llevaron más aplausos que los miembros del triunvirato de la CGT que hablaron en el escenario. Pues la falta de confirmación de una fecha concreta para el paro disparó la ira de los trabajadores, quienes se quedaron manifestando a favor de un paro general inmediato.

Los aplausos fueron tanto para Daniel Scioli como para el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, o los intendentes del Grupo Esmeralda.

Respecto a estos últimos fueron, quizá, los únicos que tuvieron una actitud disonante con el resto al no esperar el inicio de la concentración en el mismo lugar que el resto de los dirigentes del peronismo. Mientras el grueso de los miembros del PJ se reunió primero en el hotel Howard Jhonson, los Esmeralda esperaron la hora de marchar reunidos en una esquina cercana a la 9 de Julio.

De todos modos, en tiempos en los que el peronismo atraviesa una fuerte convulsión interna, encontró un punto de síntesis en la concentración en contra del gobierno. “Macri lo hizo, hace un año y medio nos ganaban las elecciones y hoy estamos todos acá, en la calle; tuvieron la oportunidad de sepultarnos, pero con sus equivocaciones nos mantienen más vivos que nunca”, se ilusionó un militante del peronismo mientras veía cómo un grupo de trabajadores se acercaba a Fernando Espinoza, a la voz de “no afloje compañero”.

Más de uno pensó que ese era el camino: sepultar las diferencias, aunar fuerzas y ofrecerle a la ciudadanía una opción contundente en octubre, alimentada por ese enojo social que provocan algunos desaciertos del gobierno y, fundamentalmente, una situación económica que para muchos sectores comienza a ser cada vez más acuciante.


Habrá que ver si la marcha de la CGT, que no fue buena para la central obrera por los disturbios del final pero sí como demostración de fuerza del núcleo del descontento, es aprovechada por el peronismo para dejar a un costado las mezquindades y empezar a transitar el camino de la unidad. Si eso ocurre, Macri lo habrá hecho, aun contra su propia voluntad.


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