Todos pudimos escucharla en una
entrevista de campaña decir que nosotros los docentes debemos ganar no menos de
40.000 pesos. Con ese discurso televisivo se ganó el voto de una gran cantidad
de maestros y profesores que pensaron que realmente venía a reconocer y ser
consecuente con sus discursos. Hoy muy por el contrario de lo que dio a
entender en sus notas televisivas, una parte sustanciosa del sector docente
cobra salarios que están por debajo de la línea de la pobreza. Los otros, no
reciben ni siquiera algo cercano a la pérdida real de salario por la inflación del
año pasado.
Los paros son una muy buena
alternativa para luchar contra la falta de reconocimiento salarial pero, en
muchos casos, “el temor a los descuentos
sin retorno” deja al docente dubitativo porque las cuentas hay que
pagarlas todos los meses.
Es muy clara la estrategia del
gobierno. Usar el poder de la billetera para jugar al desgaste y el temor
mientras el tiempo pasa. Hacer propuestas poco serias en las negociaciones les
sirve en realidad para que el tiempo juegue a su favor y los docentes
comencemos a sentir el recorte mes a mes hasta que aceptemos y veamos como
bueno la miseria que nos dan.
Este sistema perverso y con total falta de
valores es típico de los gobiernos autoritarios que se proyectan a hacer “lo
que sea” para conseguir sus metas”.
Otro beneficio de que aceptemos
sueldos de miseria para el gobierno, es que el dinero por presentismo que
ofrecen se convierta en algo indispensable para poder llegar a fin de mes y de
esta forma, faltar por las razones que sea implicará “vivir o pagar las cuentas”,
una de las dos.
Esa es la VISION DE DEMOCRACIA Y
DE “CAMBIO” DE la gobernadora. Ese es el mecanismo que la hará torcerle el
brazo a los docentes. El gran problema para nosotros y el beneficio para ella
es que vencer a un gran monstruo como es nuestro sector, la llevará de
candidata a PRESIDENTE EN 2019 por su partido. La falta de pan en la mesa de nuestros hijos y los sueldos de pobreza es
la alternativa, la herramienta de la gobernadora para competir por la
presidencia. Por más que diga lo contrario, esto es así y ya las corporaciones
lo manifiestan.
La gente que la apoya se
regodea diciendo:
“Ella les dijo a los docentes ingenuos
e idiotas que tenían que ganar 40.000
pesos para que la voten y la votaron, no les da una mierda de lo que
prometió y encima los pondrá hambreados de rodillas por 3 años”… QUE
GENIA..!!!... TIENE QUE SER LA PRESIDENTE EN 2019..!!!!
Los docentes siempre fuimos un
sector que ha mostrado gran fortaleza y vencernos, es lo que la va a posicionar
políticamente para pelear el espacio mayor. Es por eso que la lucha por ponernos de
rodillas va más allá del salario o de los rojos de las cuentas públicas. Es por eso que es prácticamente imposible que
ceda a un punto de equilibrio….
Las ideas y el esfuerzo de los
gremios deben ser más que reconocidos, pero la realidad es que si no se cuenta
con la capacidad de hacerle probar de su propia medicina, ya estamos perdidos…
A ellos no les importa cuántas carpas, marchas o aulas itinerantes les pongamos,
solo les interesa pagar lo menos posible y conseguir votos para preservar el
poder.
Con los chicos en las aulas se
acabó la lucha que lastima, la lucha que realmente les quita el sueño, la lucha
que nos pone en una mesa de igual a igual.
Con los chicos en el aula ellos se ponen en el rol del patrón que tiene
la billetera y los docentes en el rol obligado de padres de familia que deben
llevar el sustento a sus hogares.
Con los chicos en las aulas:
“Ellos toman café, cobran sueldos de más de 100.000 pesos mensuales, se
ríen perversamente y hacen apuestas
sobre cuanto vamos a aguantar porque saben perfectamente cuál es el poder del
dinero y el tiempo que está a su favor. “Saben que la billetera mata a los
hambreados, a los “come choripanes”.
Pero lo hermoso de la democracia es que “el poder” puede ser puesto o quitado
de las manos de cualquier ente con delirios de rey que quiera decidir cuánto va
a comer un sector y que va a comer. La democracia bien direccionada, puede
destruir la idea de dirigentes que se manejan como empresarios, y que piensan
que siempre tendrán el poder por ser los dueños del capital.
La democracia nos deja castigar a
aquellos que se meten con la comida de nuestra familia y con el fruto de
nuestra formación profesional. Pegar
donde más les duele es pincharles el tanque de votos para que día a día sientan que el poder se les
está yendo y dejan de construir políticamente.
Es importante entender que la
idea no es pregonar que hay que votar a tal o cual candidato. La idea es
comentar a todos aquellos que nos conocen, y que pueden llegar a entendernos, a quienes no hay que votar y porqué.
No importa si no son muchas las
personas a las que podamos hacerles entender cuanto nos han pisoteado y como
pretenden seguir haciéndolo por 3 años. Con que cada uno podamos hacer
razonar a solo 4 o 5 trabajadores,
podremos inclinar la balanza. A esto se llama “llegar sin avisar y pegar
alfileres en el corazón del poder”. Nadie puede controlar “el boca en boca” y
con un poco cada uno, sin cambiar nuestros hábitos ni dejar de trabajar,
estaríamos ejerciendo el poder del pueblo que es lo más poderoso que hay.
Tampoco necesitamos aquí la
presencia de sindicalistas aunque hay que reconocer su trabajo que no es poco y
seguir apoyándolos siempre. Aquí no hay nada contra los sindicatos, al
contrario, esto sumaría a todo lo hecho aunque desde un formato de lucha de “poder de masas directo”. Aquí la
construcción de poder y el látigo lo realiza cada docente como parte de un todo
sin representantes, y sin que nadie del
gobierno nos pueda controlar, ni medir ni mucho menos perseguir.
Quizás algunos no vean bien
utilizar las herramientas políticas como armas, pero no hay otra alternativa
eficaz. “A los poderosos solo los
amenaza la posibilidad de perder el poder”. Utilizar la gran cantidad que
somos debe servir a nuestro favor para mover el amperímetro de votos de los que
muchos ya se creen dueños. Que subestimen nuestro poder es nuestra ventaja. Utilizar
la gran masa que somos para presionar en las urnas es el monstruo que debemos
despertar cada uno de nosotros ejerciendo nuestro poder como ciudadano y
nuestra influencia ante cada persona que nos conoce y nos logre entender.
Para que esto funcione bien es
necesario que todos estemos dispuestos a conversar sobre a quienes no debemos votar dejando a libre elección la idea de a quienes
se debe apoyar. El problema de dar apoyo a un sector en pos de luchar por lo
que es nuestro, es que nuestra lucha pasa a tener bandera política y allí, se
pierde fuerza porque el objetivo ya es difuso y con mensaje partidario. Con bandera política, el gobierno lleva la lucha a ese plano y nos mezclaran con los intereses políticos opositores convirtiéndonos en carne de cañón de los medios. La
lucha es nuestra y a tal efecto, es
necesario que seamos militantes políticos territoriales pero de nuestras familias, de nuestros hijos y
de todo aquello que nos corresponde por derecho, de todo aquello que de una vez por todas merece la educación.
Habrá seguro docentes que pertenecen
a plataformas partidarias y desde allí ya están activos y está muy bien, pero
el poder aquí es la representación propia de la masa a quien no se engaña con
palabras, solo con los hechos de dar lo que se prometió o lo que es razonable.
El monstruo toma poder si no hay personalismos. Cada docente quitando solo
4, 5 o 6 votos a quienes nos mintieron forjará en el conjunto una puñalada
vital en el poder. Y para que nadie
pueda criticarnos, ni salir a decir que no respetamos la escuela, el ámbito de
relaciones políticas debe ser fuera del establecimiento y entre nuestros
vecinos, amigos y conocidos.
No debe mal interpretarse lo de
militar en partidos políticos. Está bien hacerlo, pero desde este tipo de lucha,
el efecto puñal en el poder se logra solo si lo hacemos para defender nuestro
salario y a nuestras familias de la extorsión económica, del efecto patrón y
trabajador hambreado sin representantes partidarios. No quiere decir que
paralelamente haya docentes que busquen las 2 vías.
A estas alturas los partidos
políticos que llegan al poder deberían entender que con la educación y los docentes
ya no debe haber más mentiras. Los partidos deberían entender que nosotros
queremos ejercer nuestra profesión, trabajar todo el año en condiciones dignas
y que nos paguen como realmente nos merecemos. Los políticos deben entender que
nosotros no somos solo parte de un discurso de campaña en el que se miente a
rabiar para conseguir votos.
“Decir que el docente debería ganar 40.000 pesos y luego buscar
hambrearnos con sueldos por debajo de la línea de la pobreza es muy insensible
y perverso…!!! Es digno de alguien sumamente hipócrita y ambicioso que no
debería estar en el poder.
No hay que engañarse ni ilusionarse más... Lo único que le duele a los
poderosos son aquellas cosas que les hacen perder el poder, nada más… La única
forma que hay para que nos consideren realmente es amenazando lo que más aman…El
poder y sus votos.
Gustavo A. Berón
Profe de Fisicoquímica
Distrito de Florencio Varela

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